Imagina (te).
-No sos vos, soy yo. Armate de coraje, terminemos esto. No me pedías libertad todo el tiempo? No llores, no sufras... Hace rato que ya no éramos amparo para ninguno de los dos. Por qué asociás soledad con dolor? Siempre te consideraste bohemia, difertente... y ahora que se fue el amor entre nosotros crees que es todo desdicha.
Tenés que entender, ya no nos dábamos el mismo calor que antes. Nuestros sueños son otros, las utopías no son las mismas que teníamos en nuestra adolescencia, muchas parecen leyendas, mitología.
Tené valor, que yo también lo estoy buscando, y no es de histriónico que soy. Sé que suena trillado, pero aún podemos ser amigos. No te escondas del mundo como un berberecho en la arena, todos tenemos fracasos.
No hay razón para ver bruma ante nosotros. No llores, dale... Todavía hay esperanza-.
Victoria se secó las lágrimas. Andrés exageraba, no eran tantas.
-¿Terminaste?-preguntó.
-Sí-. Andres no esperaba esa reacción de Victoria.
Ella tenia ganas de decirle todo, que estaba embarazada, que el bebé no era de él, que hacía rato que ya no lo amaba. Pero se ahorró las palabras. Andrés creía que él la dejaba a ella, y no se molestó en revertir la situación.
Andrés le ofreció un cigarrillo. Ella le agradeció peor se negó.
-¿Dejaste de fumar?
-No, me abstengo a destrozarme-. Andrés se sintió una basura.
-¿Eso quiere decir que no me vas a quere ver?
-¿Para qué me queres ver? Me acabás de cortar de la manera mas poética, un infalible de novela. Ya paso, misión cumplida, c'est finis. Limpiá tu mente y andate.
Andrés pagó su café, se levantó de la silla, besó a Victoria en la cabeza y se fue.
La puerta se cerró destrás de él, dejando a Victoria mirar a un muchacho a los ojos. Éste se levantó y se dirigió a su mesa. Victoria terminaba su jugo de naranja cuando él joven se sentó.
-¿Te lo sacaste de encima?
-No, él se deshizo de mí.
-¿Y nosotros que hacemos?
Ella no respondió.
Afuera del bar Andrés se encontró con un amigo.
-¿Y bien? ¿Te libraste del paquete?
-Como un galán de novela. La habría matado por lo que hizo, pero preferí hacerle creer que yo la dejaba a ella.
-Bueno, no a faltar oportunidad para que actúes como un psicópata de película. Si ella no sabe que sabés todo, sos el menos sospechoso.
Andrés y el amigo se alejaron del bar. Ninguno de los dos volvería ahi.
(Café Imagine, Sanabria al 2900)
No quería postear esto, me parece una historia triste, pero me lo pidieron.
